jueves, 23 de septiembre de 2010

Fragmento de Instrucciones para un descenso al infierno




El hombre, como un gran árbol,
se resiente con las tormentas.

Brazos, rodillas, manos,

demasiado rígidas para el amor;

como el árbol que resiste al viento.

Pero lentamente despierta,

y en el bosque oscuro

el viento separa las hojas

y la bestia negra sale con estrépito de la cueva.

Amor mío, cuando digas:

"Aquí se desató la tormenta,

aquí estuvo ella,

aquí la bestia fabulosa",

¿contarás también
cómo nos besamos por vez primera con labios cerrados, asustados,
y nos tomamos de las manos, temerosos,
como si un pájaro durmiera entre ellas?
¿Dirás:
"Fue el pequeño pájaro que me atrapó"?


Doris Lessing

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